LANDON —¿Y ustedes dos? —pregunto, porque soy un imbécil y puedo hacerlo—. ¿Cuándo podemos esperar su anuncio de boda? Ya que somos de hacer cosas por mamá. Brecken me hace un gesto obsceno, y Rina solo pone los ojos en blanco, empujándome el hombro. —No tengo prisa. Ya vivimos juntos. ¿Quién necesita matrimonio? —Yo —exige Brecken justo cuando Kieran y yo decimos—: Él sí. —Como quieras —gruñe ella—. Eso no va a pasar ahora, así que dejen de darle ideas a Brecken. —Pasándonos de largo, corre directo a la casa. Odia esa pregunta. Bueno, cualquier pregunta sobre su vida, futuro o relación. Brecken sonríe— —En algún momento la llevaré a Las Vegas, la emborracharé y la haré casarse conmigo. —Muy romántico —responde Kieran con sarcasmo—. Podrías simplemente darle un anillo y decirle que

