Elizabeth —Me estás haciendo sentir como un pez dorado —le digo mientras me preparo un bocado. Carter ríe, pero está impertérrito. Mira con disfrute voyerista mientras me lo meto en la boca y seguro como el infierno, gimo de nuevo. Ni siquiera es intencional, es solo que está tan jodidamente bueno. Carter tiene un brillo satisfecho mientras toma un bocado de su propio desayuno y luego somos solo nosotros dos comiendo. Bueno, él comiendo como humano y yo devorando todo mi plato y smoothie. —¿Quieres postre? Lo fulmino con la mirada, lista para explotar. Él lo sabe también porque no puede mantener el humor a mi costa fuera de su cara o de su voz. —¿Eso es un no entonces? —Si meto algo más en mi boca ahora, moriré. —Lástima. Esperaba verte meter algo más ahí. Mi mandíbula cae, mis ojo

