CARTER Por eso estoy agradecido cuando dice: —Abrí la tarjeta que envió con las rosas de las que todos hablaban. No la había leído en todo el día. La estaba evitando, especialmente después de que le dije que había terminado. Pero la leí cuando llegué a casa esta noche. Casa. Mi casa. Ahora la suya, supongo. —¿Qué decía? —pregunto, mi curiosidad sacando lo mejor de mí cuando no continúa. Terminado. Le dijo que había terminado. Eso no debería hacerme tan feliz como lo hace. —Decía, Ella no significó nada. Tú lo eres todo. Te extraño. —Luego ríe, dejando caer la cabeza sobre el cojín del sofá, cerrando los ojos. —Estoy confundido. —Con todo su lloriqueo de que me extraña tanto, nunca vino aquí ayer. No intentó encontrarme hasta esta mañana en el trabajo. Tal vez por ti y tus puños poder

