RAVEN Caleb me mira con expresión divertida y luego vuelve a mirar a Quill. —Ambas cosas son correctas. Y mi hermano estaría en muchos problemas si estuviera saliendo con Raven. Reclame mi derecho cuando ella apenas era legal. Le pellizco un costado y él deja un beso en mi cabeza. —Vaya, vaya —Catarina se reclina en su silla, llevando su margarita consigo, la comida prácticamente olvidada mientras se abanica—. Guapo. Eso es todo lo que tengo que decir. Las miradas que te da, gatita, podrían iniciar un incendio forestal en medio de una tormenta. Me gusta. —¿Así que tú eres el chico de las flores? —tartamudea Quill—. ¿Todos estos años? Le doy otra mirada rápida. Supongo que Caleb no sabe muy bien qué hacer con estas dos. —Ese fui yo. —Entonces los rumores eran ciertos —prácticamente ja

