Carter En el momento en que suena mi buscapersonas, sé que son malas noticias. Nunca se recibe algo bueno al final de tu turno. Me detengo en medio del pasillo, con la espalda adolorida y el cuello rígido después de catorce horas de pie, para revisar el buscapersonas cuando una enfermera aparece corriendo. —Dr. Carter, lo necesitan en urgencias de inmediato. Hay una mujer de treinta y tres semanas de embarazo con sangrado vaginal intenso y sin dolor. —¿Previa? —pregunto, leyendo el mensaje que dice exactamente lo mismo que ella me dice. —No sabemos. No es nuestra paciente. —Diles que voy en camino. Sin decir una palabra más, ni quejarme siquiera, aunque mi turno técnicamente termina en diez minutos, corro hacia el ascensor y presiono el botón. Justo cuando se abren las puertas y entr

