RAVEN —Necesitamos hablar —dice con urgencia—. ¿Podemos ir a algún lugar a hacerlo? Tengo cosas que necesito decirte. —No quiero hablar más y tampoco estoy de humor para discutir. Solo vete y déjame en paz. Necesito volver allá afuera. Me muevo y Caleb sigue mis movimientos, su expresión diciéndome que no me escaparé tan fácilmente ahora que me tiene donde quiere. Da un paso firme hacia mí, sus ojos cargados de oscuridad. De deseo. De rabia. Esa última parece reaparecer, eclipsando a las otras dos, casi como un pensamiento tardío y un recuerdo de por qué me siguió hasta aquí en primer lugar. —Tú también lo sientes. Sé que sí. No puedes esconderte de eso. ¿Qué demonios estabas haciendo dejando que ese hombre te tocara? —¿Me estabas mirando, eh? —lo provoco, inclinando la cabeza y sonri

