AVERY Es exactamente lo que temía que ocurriera. —Pareces conocida. ¿Por qué me pareces conocida? —pregunta la mujer, embarazada de tres meses y en consulta inicial para una rinoplastia, inclinando la cabeza mientras me estudia. —Supongo que tengo una de esas caras —respondo con tono monocorde, sabiendo perfectamente que es porque me vio en los tabloides. Por favor, no recuerdes de dónde me conoces, señora. —Me lo han dicho todo el día. —A estas alturas, al menos le encuentro algo de humor al asunto. Es mi décima consulta del día—veo a todos los pacientes nuevos sin importar para qué vengan—y cada uno de ellos me reconoció en cuestión de minutos. Al principio, me molestaba. Especialmente por la ristra de preguntas que seguían, que no tenían nada que ver con el motivo de la consulta y t

