ELIZABETH Con la mano de Carter entre la mía, caminamos desde el estacionamiento hasta el edificio principal del MGH. —No tienes que acompañarme adentro —le digo, mientras él sigue sujetándome la mano. La verdad es que estoy agotada. Más allá del punto de cansancio, y preferiría no tener público para presenciarlo. Anoche la pasé increíble, fue una de las mejores noches de mi vida, pero hoy… hoy necesito un poco de espacio para poder sobrellevar el día. Y café. También necesito eso. —No te estoy acompañando. Entraré a ponerme al día con el papeleo. —Mentiroso. Lo es. Carter no tiene papeleo pendiente. No quiere que esté aquí cubriendo el turno de Janet. Quiere que esté en casa, en su cama, bajo sus sábanas. En el fondo, yo también quiero eso, pero así es la vida, ¿no? La vida de una

