RAVEN Su mirada se vuelve más insistente, diciéndome que no va a soltarme, y yo suspiro en voz alta. Aquí afuera, sin teléfono ni bolso, estoy completamente perdida. —Por favor, Raven. Te lo suplico ahora. —Te dejaré que me lleves, pero tienes que mantener la boca cerrada. Hasta donde sé, eres mi conductor de Uber y no te conozco. No tenemos pasado, pero más importante, no tenemos presente ni futuro más allá de este viaje. Sin decir palabra, me guía, todavía sosteniendo su chaqueta sobre mi cabeza aunque a estas alturas el gesto es inútil. Solo me alegro de no tener a Azrael conmigo, aunque esté en su estuche rígido. La idea de mojarla me hace temblar. —¿Frío? —¿Y tú no? —Vamos. Mi auto está justo aquí. — Aumentamos el paso, cruzando la calle con la luz en contra, directo hacia un e

