KIERAN —¿Cómo está ella? —pregunto a mi padre, sosteniendo el teléfono contra mi oído mientras camino en círculos por mi oficina en casa, pasando una mano repetidamente por mi cabello, probablemente haciendo que se me caiga. —Está bien. Con mucho dolor y siendo terca respecto a tomar medicamentos para ello. Pero logré que tomara algo de hidrocodona. Ahora está durmiendo. —¿Y sus drenajes? —continúo, intentando volver a un punto de partida con el que pueda lidiar. Medicinas—. ¿Cómo es el fluido? —Kieran —reprende mi padre—. Sus drenajes están bien. Ella está bien. Todo esto era de esperarse. Sí, pero su cáncer recurrente no lo era, quiero decir pero me contengo. Amo a mi padre, pero a veces es demasiado pragmático. Algo así como Carter y Landon en ese aspecto, o tal vez ellos son como

