Leandro miró a su padre y fue como si lo viera por primera vez. —¿Cómo que has dejado a mi madre? —preguntó sin esconder su sorpresa. —Todo lo que hemos hecho los últimos meses ha sido discutir, no puedo llegar a un acuerdo con ella, hijo, yo… necesito hablar contigo —dijo Luca, viendo con detenimiento a Leandro. Él miró la hora en su reloj. Isabelle lo esperaba en el restaurante y no pensaba dejarla plantada. —Hablaremos todo lo que quieras, papá, pero no será ahora. —Leandro… —Supongo que estás quedándote en uno de los apartamentos que tienes en la ciudad. —Sí. —Te buscaré ahí esta noche, ahora si me disculpas, tengo una cita a la que únicamente muerto podría faltar —dijo, tocando el hombro de Luca. Si Luca se vio sorprendido por la actitud de su hijo o por sus palabras, no tuvo

