Leandro sabía que su atrevimiento podía tener consecuencias catastróficas para su relación con Isabelle, pero no pudo contenerse. Recordar los eventos del pasado, solo hicieron que su deseo por abrazarla y besarla se intensificara. Quería sentir los húmedos labios de Isabelle una vez más. El corazón de Isabelle martilló dentro de su pecho, se sintió mareada y sobrepasada por las emociones y revelaciones de esa noche. Empujó a Leandro y salió corriendo de la cocina, agradeció estar descalza para no hacer ningún ruido y despertar a los demás. Abrió y cerró la puerta, recargándose contra la madera. Sentía que las piernas le iban a fallar de un momento a otro, mientras sentía culpa al darse cuenta de que Leandro no fue el único que falló en la relación. No hablar sobre Juan Carlos fue el deto

