Mordor aniquila a las hembras Vendor

1794 Words
Phantom fue al primero de los planetas en las estrellas oscuras para crear a los humanoides en forma de reptiles. En aquel mundo no había vida alguna, solo muchas explosiones volcánicas, grandes piedras rocosas y terribles relámpagos. La oscuridad era palpable en todas partes, solo los destellos de los volcanes iluminaba el lugar por momentos. Este era el sitio perfecto para crear a su nueva r**a. Phantom se dirigió a la punta de la montaña más alta para valerse de los rayos y poner a funcionar sus embriones artificiales. El ambiente se prestaba para crear a los que se serian llamado “los reptilianos”. Pronunciando unas palabras de un libro de magia negra empezó su obra. -“EX PROFUNDO ABYSSI, PRIMAS INVOCO POTESTATES, UT MIHI POTESTATEM NOVAM CREANDI VITAM TENEBRARUM SERVIENDI TRIBUAS” Los rayos cayeron sobre los embriones, estos contenían una materia viscosa color verde. -“VIVANT TENEBRAE QUAS AUCTOR EIS IMPERAT” Las criaturas rompieron los embriones y estas salieron, sus cuerpos tenían pequeñas escamas verdes, sus manos con siete dedos largos con garras, sus rostros eran algo arrugado y ojos rojos. Dos grandes alas en sus espaldas y una cola en su parte inferior. Esta r**a de reptilianos medían como 3 metros de alto, un poco más grandes que los elfos y menor en tamaño que los Trolls. Estas criaturas se adaptaban en lugares sombríos y húmedos. Phantom los reunió a todos, eran miles de ellos y con un encantamiento los sometió a su voluntad. Entre los reptilianos hubo uno que destacaba sobre los demás por su tamaño y por el grosor de su cuerpo. El mago n***o lo pondría como el comandante principal de esta r**a. Lord Nazgul, Mordor y yo nos dirigimos a ese funesto planeta. Cuando arribamos Phantom se acercó y saludo con reverencia a sus Señores. Él les llevó al lugar donde un gran ejército de estos reptilianos formaba diez filas. -Mi Señores he creado a esta r**a que los he bautizado como los reptilianos, los hice para que fueran diestros en batallas. Son de sangre fría y muy despiadados. -Buen trabajo Phantom, dijo Mordor. -Phantom, quiero que ellos se arrodillen ante mí mostrando su lealtad y adoración hacia su dios. Dijo Nazgul. Phantom con unas palabras hizo que todos los reptilianos se postraran ante Nazgul, el Maligno adoraba que todos le reverenciaran. Ahora era el turno de crear a la segunda r**a. Nosotros regresamos al palacio oscuro, Phantom se dirigió a otro planeta dejando a cargo el ejército al comandante reptiliano. Este planeta era completamente oscuro y existía un mar que era muy agitado, el mago n***o formó una luz opaca en el lugar. De su nave espacial sacó una especie de cubos que contenían material eléctrico extraído de las altas montañas donde fueron creados los reptilianos. Él recolectó gran cantidad de agua y sacando el material eléctrico de los cubos lo mezcló, luego arrojó un polvo extraño para pronunciar unas palabras mágicas del libro arcano. -“DII CHAOS, AZATOTH, IOG-SOTHOTH ET SUB-NIGGURATH: MIHI TRIBUE POTESTATEM DARE VITAM HIS CREATURIS, QUAE ORIUNTUR DE PROFUNDO MARIS”. Desde las profundidades del mar un remolino se formó, unos seres extraños salieron a la superficie, estos tenían tentáculos en sus rostros de color rojo, con cuatro ojos y un cuerpo ovaloide, medían más de cinco metros de alto y desprendían un olor fangoso. Phantom con un encantamiento los sometió a todos al igual que los reptilianos. Vio uno por uno a los moluscos hasta hallar al más grande de ellos. Hubo uno que era del tamaño de un Trolls y tenía más tentáculos que lo demás. A este lo puso como comandante de esta r**a que la llamaría, “Octopus”. Nuevamente Nazgul, Mordor y mi persona arribamos a aquel oscuro planeta. Phantom nos dirigió al mar de la zona y estas criaturas marinas se hallaban paradas en la arena. Nazgul los examinó quedando complacido al igual que los reptilianos. Este era un nuevo ejército que se unirían a sus filas. El Maligno se gloriaba con una risa malvada. Pensando en sus adentros la destrucción final y definitiva de Luciel y de su hijo Gondor que lo había humillado delante de los dioses. Era el momento de crear a la última de las tres razas demandadas por Nazgul para que fuesen formadas. Phantom viajó al último de los tres planetas. Este mundo tenía un firmamento rojo-oscuro, un calor con altas temperaturas y toda esa tierra desértica. El mago n***o pronunciaría nuevamente un conjuro, esta vez no iba a necesitar de corriente o rayos eléctricos para formarlos. Solamente con la arena seca del lugar y una masa gelatinosa tóxica que hizo con sus manos. -“VOBIS MEHERCULES IUBEO UT SCORPIUS FIAT IN HIS ARIDIS TERRIS”. De la tierra estéril y arenosa unos seres surgieron, cientos de ellos con unas grandes tenazas y unas colas que votaban un líquido mortal. El color de sus cuerpos eran negros y cuatro ojos colocados debajo de su boca. A esta tercera r**a se les conocería como los “Scorp”. Eran inmensos y con una apariencia que causaba pavor, cada uno medía veinte metros. Estos monstruos por tierra y los dragones negros por el aire, sería una formidable combinación para aplastar a cualquiera que se les pusiera en el camino. Esta vez Phantom pidió a Nazgul que iría al palacio para mostrarle la más grande y terrible de sus creaciones. En su nave espacial llevó tres ejemplares de los Scorp. Cuando el mago n***o llegó salió con los tres Scorp y se acercaron a las afueras del palacio, los soldados de las sombras observaban con miedo a los inmensos escorpiones con sus imponentes tenazas y sus colas con una punta más filosa que una espada de doble filo. Nazgul y Mordor salieron y se maravillaron con los Scorp, Phantom venía montado en uno de ellos, el los invitó a que se trepasen en las espaldas de los otros dos y se dieran algunas vueltas por el terreno. La maldad de Nazgul hizo que su Scorp atacara a algunos solados de las sombras, con sus tenazas cogió a cinco de ellos y los trituró, a otros diez los clavó con su filosa punta y un líquido tóxico los penetró quedando muertos al instante. Los demás soldados de las sombras salieron espantados corriendo a esconderse en algunas de las cavernas de una montaña que rodeaban el palacio. -¿No es maravilloso hijo mío ver a tan exquisitas criaturas a nuestro servicio? Dijo Nazgul -Necesito de esos monstruos para a****r a los gigantes Vendor padre. Dijo Mordor. -Llevarás a algunos de ellos junto con los dragones negros, los ejércitos de reptilianos, octopus, Trolls, Trolls-mor y soldados de las sombras. -Devasta a todos los Vendor con mis legiones de incontables siervos a mi servicio. -Lo haré padre, juro que lo haré. El ataque a los Vendor estaba por darse. Ellos sin saber de lo que iba a acontecer, decidieron viajar a un sistema estelar desconocido para extraer un raras piedras que les servían para construir sus inmensos edificios. La mayor parte de los Vendor viajaron en sus enormes naves, solo unos pocos de ellos quedarían al cuidado del planeta y de las hembras. Los Vendor llegaron al planeta y vieron cuantioso material por recoger, muchos cavaron con picos y palas y aquellos con poderes psíquicos elevaban con la técnica de la telequinesis las pesadas piedras a las naves. Todo iba con éxito, quizá fue la mejor producción de piedras que conseguirían llevar a su mundo. Colosales edificios levantarían y uno de ellos sería especial en honor al sabio y profeta Ariel. El ataque del Maligno daría su comienzo, Nazgul dio las órdenes a Mordor para que encabezara sus ejércitos, Phantom lo acompañaría para comandar como el general, Azam no iría y quedaría a la diestra de Señor oscuro. El toque de trompetas hizo eco todo el lugar, cientos de naves serían abordadas por los ejércitos y en una nave nodriza los Scorp serían llevados. Mordor emprendió el viaje y se dirigían al mundo Vendor. Las hembras Vendor trabajaban como de costumbre y otras cuidando a sus pequeños bebes, de repente un fuerte sonido se escuchó y cientos de naves encabezados por una grande llegaron al lugar. Enseguida arribaron a tierra y las puertas se abrieron, miles de reptilianos con unas armas de rayos laser dispararon a las hembras Vendor, otras naves abrieron sus compuertas y los Trolls salieron con toda su furia, arrasando con todo lo que estuviera a su paso, los pocos machos Vendor los retuvieron por un tiempo pero no fue suficiente, era el momento de sacar a la batalla a los Scorp, Mordor dio la orden y estas bestias salieron aniquilando a los Vendor hasta dejarlos a todos sin vida. Los gigantes Vendor caían uno tras otro al suelo, la m*****e no llegaría aun a su final y restaba por matar a los pequeños bebes, de esto se encargarían los soldados de las sombras y que sin mayores dificultades los aniquilaron. Mordor se engrandecía por su suprema victoria sobre los Vendor, acabó con todas las hembras sin siquiera hacer uso de los Trolls-mor, octopus y los dragones. Todo había sido consumado ya no quedaba nada por hacer, Mordor regresó con sus ejércitos al palacio n***o para dar la buena noticia a su padre. -Padre, he aniquilado a las hembras Vendor, a sus pequeños bebes y unos pocos Vendor machos que hicieron poca resistencia. -¿Y los demás Vendor? -Por razones desconocidas no hubo la mayoría de ellos. -Mordor sé que tu victoria ha sido aplastante pero aún siguen con vida los machos Vendor, es posible que querrán vengarse por la muerte de sus mujeres e hijos. -No te preocupes padre que listos estamos ante un eventual ataque de esos gigantes buenos para nada. La debilidad que tenía Mordor era su excesiva confianza, creía que los Vendor no serían una seria amenaza y que con una parte de sus ejércitos los abatirían a todos. Más mi Señor se equivocaría y nunca midió la furia que se despertaría en los Vendor y que una terrible venganza consumarían. Los Vendor con Ariel a la cabeza regresaron a su mundo, la cara que ellos pusieron al ver a sus mujeres y niños tendidos en el suelo sin vida y la destrucción de la mayoría de sus edificios, no tenía comparación, los gemidos y las lágrimas de los gigantes se escucharon por todos los confines del planeta. El dolor que sintieron les hizo despertar una ira jamás experimentadas ya que ellos eran muy pacientes y tranquilos. Ariel iría enseguida a la dimensión que todo lo ve para saber quién o quiénes fueron los culpables de semejante atrocidad.
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