Adelaida
Me quedé en shock, pensando que había escuchado mal.
-"¿Jefa?". — Habla Mateo.
Con un nudo en la garganta, fuerzo la palabra a salir de mi boca. —"¿Está vivo?"
-"Todavía no lo sabemos". —Me responde Mateo. Lucas intervine. — "Sufrió un atentado por Ricky, no sabemos si está muerto o secuestrado"
Se me sube la sangre a la cabeza, Ricky Williams es el enemigo más grande de mi esposo.
-"¿Jefa, qué vamos a hacer?" — Mateo habla sacándome de mi pensamiento.
-"Primero déjeme cambiarme, espéreme en la sala"—Digo pasándome una mano por el cabello.
-"¡Entendido jefa!"
Cuando se fueron, corrí hacia el baño para prepararme.
Cuando bajé a la sala, la mitad de mis hombres estaban en la sala. Hablaban entre ellos.
-"Que haremos"
Respire profundo antes de poner toda mi atención en ellos. — "Primero que todo, cálmense". — Como si fuera una orden, todos guardan silencio, me miran atentamente.
-"Vamos a esperar el estado en que se encuentra Alex, para ver qué haremos"
-"¿Qué pasa si está muerto?" — Escucha a uno decir. Se me hundió el corazón, pero intenté mantenerme firme.
-"Si eso pasa, vamos a la casa de seguridad y yo asumiré el mando". — Alex me entrenó, y por si un día él faltara, yo estaría lista para encargarme de la mafia.
Cuando logré tranquilizar a los hombres, me dirijo hacia la cocina. — Dónde Ana me recibe con una gran sonrisa.
-"Ya me estaba preocupando de que no viniera a desayunar". — Ana es la cocinera, la considero como la madre que quise tener.
-"No quiero nada de comer". — Aunque lo intentara, sé que la comida no me pasaría, todo lo que quiero es saber cómo está, Alex.
-"Un vaso de jugo".— Ana insiste, pasándome un vaso.
-"Esta bien". — Me tomo el jugo.
-"Siento mucho lo que está pasando, sabes que estoy aquí para ti". — Se acerca para darme un abrazo.
Camino de regreso a la sala. Cuando tomé asiento, prendí la televisión. Necesito algo para distraerme.
No sé cuánto tiempo pasa, hasta que escucho cómo la puerta principal se abre de golpe. Me giro para ver quién acaba de entrar, cuando Mateo y Lucas caminan hacia mí.
-Tenemos noticias sobre el jefe.- Me concentro en Lucas, quien acaba de hablar, con el corazón latiéndome al punto de salirse de mi pecho.
-"¿Dónde estás?" — Le pregunto, pero él solo baja la cabeza. —"¿Dónde demonio está Alex?". — Le ordené que me respondiera.
-"Lo siento mucho, jefa". — Interviene Mateo.
-"¿Qué quieres decir? — Hago la pregunta con la respiración entre cortada.
-"Acaban de traer al jefe". Cuando las palabras salieron de su boca, la puerta principal volvió a abrirse. Miró atónita cómo entran con un cuerpo ensangrentado.
-"El jefe fue encontrado muerto". Las palabras salieron de la boca de Mateo, como un disparo hacia mi corazón.