Aún me encuentro en mi oficina, con la cabeza enterrada en un informe que tengo que terminar para la semana que viene y una taza de café que me hará compañía hasta la madrugada. La verdad es que ya no tengo que presionarme tanto, pero el informe no es para el señor Miller en sí, sino para una conferencia que debe darles a los accionistas de la empresa a inicios de la semana. Levanto la cabeza de golpe al sentir una mano posarse en mi hombro. —¿Todo en orden, Bela? —Ah, Kelly. Si, todo correcto —digo mientras procuro parecer lo más normal posible. Kelly llevaba su habitual pelo rizo en una pequeña coleta que le llega al cuello, pero ahora, a diferencia de la hora de almuerzo, su pelo está mojado. —¿Entonces por qué sigues aquí? Ya es tarde. Deja que te lleve a casa. Mordisquee

