- Leanny: deja de mirarme ya por favor.
- Jessy: lo siento, es solo que esto no tiene una explicación lógica.
Ambas guardamos silencio, llegamos a la clínica, Jessy se había ocupado de apartar una cita para mí con la ginecóloga, estábamos en la sala de espera, yo moría de nervios, me preguntaba si quizá estaba creciendo dentro de mí algún tumor y por eso mi vientre creció de repente, por mi mente pasaban todo tipo de cosas y cada una peor que la otra, lo que sí sabía que no había posibilidad de que estuviese embarazada, eso era lo único de lo que estaba segura. La asistente de la doctora me hablo sacándome de mis pensamientos, indicándonos que ya podía pasar, entre al consultorio notoriamente nerviosa, Jessy me seguía muy cerca, apartamos sillas y nos dispusimos a que iniciara la consulta.
- Doctora Moronta: ¿Y bien, que las trae por aquí?
- Jessy: El embarazo de Leanny.
- Leanny: ¡Jessy!
Grite exasperada y la doctora nos miraba con una leve sonrisa.
- Leanny: La verdad no sé qué me pasa, desde hace unos días tengo náuseas, vómitos, dolores de cabeza, cansancio, sueno y de repente hoy amanecí así.
- Doctora Moronta: ¿Así cómo?
Pregunto la doctora sin entender a qué me refería.
- Jessy: Así casi pariendo.
Dice Jessy y la doctora ríe.
- Leanny: Jessy, por favor, esto no es broma.
- Jessy: No estoy bromeando, solo que tardas mucho en decirle a la doctora que te acostaste con la noticia de que estabas embarazada después de no haber tenido sexo en más de un año y que hasta anoche cuando te deje en tu cuarto no tenías dos gramos de grasa abdominal y hoy te levantaste panzona.
Cuando Jessy termino de hablar, el semblante sonriente de la doctora pasó a ser serio.
- Doctora Moronta: ¿Todo eso es cierto?
Pregunto con notable preocupación en su voz.
- Leanny: Quitando el drama y sarcasmo con el que lo contó Jessy, si todo ha sido así.
La doctora me indico pasar a la parte trasera de su consultorio, me evaluó por medio de un ultrasonido y mi corazón se detuvo al ver en el monitor al bebe que se movía dentro de mí, estaba completamente formado, me senté en la camilla, acerque mi rostro a la pantalla y cuando el pequeño rostro del bebe se volteó a sonreírme, me desmaye.
Paso media hora hasta que volví en mí, cuando abrí los ojos me encontraba en un cuarto privado de la clínica, Jessy estaba sentada junto a mí mirándome sin parpadear.
- Leanny: ¿Qué me paso?
Pregunte antes de acordarme del susto que me lleve en ese consultorio.
- Leanny: Ya me acuerdo, ya te dijo la doctora que tengo?
- Jessy: Además de tus ocho meses de embarazo?, no, nada fuera de lo normal.
- Leanny: No puede ser cierto, no puedo estar embarazada y menos de ocho meses, esto debe tener una explicación.
- Jessy: Ay, amiga, si no fuera porque vivimos juntas no te creería, la doctora creyó que le estábamos tomando el pelo.
Me levanté de la cama, necesitaba salir de ese lugar, no quise volver donde la doctora, así que Jessy busco la ecografía y las indicaciones médicas, mientras yo la esperaba en el auto.
Regresamos a la casa ya en la noche, no sin antes pararnos a comprar un dulce de coco que se me antojo, el trayecto fue silencioso, la verdad que si algo tenía de buena esta situación es que por primera vez en la vida desde que Jessy aprendió hablar se quedó sin palabras, estaba sumergida en mis pensamientos cuando mi celular sonó, conteste por inercia sin siquiera ver de quien se trataba.
- Leanny: ¿Aló?
- Ángel: Señorita Leanny, le llamo para saber cómo le fue en el médico.
La llamada del señor Moor me pareció extraña, siempre llamaba en momentos claves.
- Leanny: Señor Moor, qué sorpresa recibir su llamada.
- Ángel: No debería sorprenderla, anoche me quede preocupado por usted.
- Leanny: Le agradezco su preocupación, pero no es necesario que lo haga.
- Ángel: Desde luego que sí, después de todo tengo la respuesta a sus preguntas.
- Leanny: ¿Preguntas?
- Ángel: Sí, señorita, y yo tengo las respuestas.
Un aroma que ya reconocía invadió toda la sala, las cortinas se abrieron solas y un miedo me invadió.
- Ángel: No sienta miedo.
Dijo la voz del otro lado del teléfono y con eso lo único que logro fue que colgara aterrada, no sabía quién es este señor, pero presentía que tenía todo que ver con mi nueva situación.
Mi teléfono volvió a sonar, pero esta vez no respondí, el señor Moor seguía insistiendo y yo apague el celular para no seguir viendo sus intentos, minutos más tarde tocaron la puerta y no quise abrir, él bebe en mi vientre, se movía inquieto y mi teléfono se encendió solo, un mensaje en la pantalla del celular apareció.
-Abre la puerta
Decía dicho mensaje, Jessy bajo corriendo de su cuarto y al ver mi cara de espanto pregunto qué pasaba, el celular dejo de sonar, la puerta la dejaron de tocar y las cortinas estaban cerradas.
- Leanny: Creo que estoy enloqueciendo.
Dije y me abracé a mi amiga, de repente tocaron a la puerta, esta vez Jessy abrió y antes de que dijera su nombre supe que estaba aquí, que era él, el señor Moor en persona estaba visitando mi casa.
- Jessy: ¿Buenas noches, puedo ayudarle en algo?
- Ángel: Vine a hablar con la señorita Leanny
Antes de que Jessy pudiera abrir la boca, ya el señor Moor estaba frente a mí, el bebe en mi vientre se movía otra vez con desespero, el señor Moor se acercó más a mí, puso su mano en mi panza y una calma me invadió por completo, dejando a la criatura que llevo dentro quieto.
- Ángel: Tenemos que hablar.
Yo asentí, sin emitir sonido, Jessy seguía parada en la puerta, tan perpleja como lo estaba yo, se acercó a nosotros, nos miraba sin parpadear como si de ver televisión se tratara y rompió el silencio diciendo.
- Jessy: Empieza a hablar, ¿quién eres, que sabes de este embarazo y como lo vamos a resolver?