Salí a toda prisa del baño, me acerqué a Muriel quien gritaba desesperada, su dedo estaba en la boca del bebe y este se aferraba a él con gran fuerza, de sus labios salían pequeñas cantidades de sangre. - Leanny; No, Armand, déjala ya. Al escuchar mi vos el bebe le soltó la mano, el dedo de la sirvienta estaba completamente rojo, y dos marcas de colmillos salieron a relucir, Muriel estaba atónita y espantada con todo esto, salió corriendo del cuarto y yo detrás de ella para alcanzarla. - Leanny: Espera, Muriel. Camine detrás de ella, pero no se detuvo. - Leanny: Muriel, Muriel, déjame ayudarte. - Muriel: Lo siento señora, no creo que pueda seguir trabajando aquí. Esto era un gran problema, porque lo que menos necesitábamos era atraer atención hacia el bebe, apres

