POV Benedict —Guíame tú, Elinor —dije, en un susurro. Sentí sus manos temblar bajo las mías, y cuando nuestros ojos se encontraron, el mundo pareció detenerse. No podía dejar de mirarla. Esa mujer, que una vez había sido tan mía, seguía ahí, más hermosa que nunca. El tiempo no había apagado su luz, solo la había ocultado detrás de una barrera que yo mismo había ayudado a construir. Ella evitó mi mirada, pero no apartó sus manos. Mis dedos, casi por instinto, rozaron su mejilla. Sentí su piel, cálida y suave, y me di cuenta de cuánto la había extrañado. No solo a ella, sino a todo lo que representaba: la alegría que antes compartíamos, esa risa despreocupada que siempre me hacía sonreír. —Te extraño —le dije, mi voz apenas audible. Elinor parpadeó, pero no dijo nada. Su respiración er

