Alexander Nunca me había topado con un negocio tan desafiante como la mujer sentada en el asiento del pasajero de mi coche. —Leni me envió las especificaciones, pero debo de estar leyendo algo mal. ¿Todos los estándares de la industria están agotados? —Correcto. —Pero si no consigues lo mejor, perderás talento —termina ella—. Los DJs no querrán tocar allí. —Instalar el estándar tardará otros tres meses. El coste en pérdida de ingresos es demasiado alto. ¿Tienes idea de cuánto facturará un club así cada noche que esté abierto? —Tiene capacidad para dos mil personas. Entradas, bebidas... —Repasa múltiples facetas de mi negocio y suelta una cifra al final que es sorprendentemente precisa. Casi suelto un gemido. Escucharla hablar de negocios es excitante. Lo cual es una joda, porque e

