Adriana
5 años después
-Vamos a divertirnos tendremos libre la noche, salgamos a beber a bailar- Cristi mi mejor amiga desde hace años comenzó a bailar en medio del pasillo del hospital
-Cristi, me quedan pocos días aquí, no puedo permitirme gastar dinero- mencione dando las últimas instrucciones al personal.
-Por favor no se porque no te quieren ampliar tu contrato y menos porque nadie te contrata si eres la mejor en su campo- menciono haciendo un mohín enfrente de todos
-Ambas lo sabemos Cristi, se trata de mi padre- caminamos juntas hasta el área de descanso- se ha encargado de cerrarme las puertas de todo Italia, no me queda nada más que hacer- bufé dejandome caer en el sillon
-Quiere que regreses, ¿Pero porque no ha venido el por ti? - pregunto imitandome y yo bufe
-Quiere que regrese por mi misma, arrepentida y con el rabo entre las piernas, quiere decirme una y mil veces lo equivocada que estuve de irme, de dejar plantado a William y sobre todo quiere volver a manipularme- Cristi sabía cada parte de mi vida, nos conocimos en el preescolar, pero ella consiguió un intercambio en la universidad cuando iba a medio curso, nos separamos durante la universidad y al final nos reunimos en Roma cuando decidí huir, desde ahí hemos estado trabajando juntas en este hospital pero mi contrato había terminado y no había oportunidad de extenderlo
-Pero ya no eres esa cría a la que pueden manipular Adri- asenti
-Prefiero terminar pidiendo limosnas antes que volver a México- ella suspiro
-¿Como están mis chicas? - Federic entro a la sala con una sonrisa, el es un italiano muy guapo y alto, su cabello castaño y ojos cafés con una sonrisa de conquista, el famoso doctor rompe corazones- Mi hermosa Adri- beso mi mano- Cristi preciosa- beso la mejilla de mi amiga- ¿Qué tanto se secretean? - pregunto sentándose frente a mi
-Tu amiga quiere salir pero yo me estoy quedando sin dinero, debo pagar la renta y los pocos ahorros que tengo debo cuidarlos- mencione y el bufo
-Si te casaras conmigo no necesitarías nada de eso- sonrió ladino
-Jamás me casaría, ¿Perder mi libertad por un hombre? - me rei- eso jamás Fede estoy bien asi- me recargue en el sillon
-Eso dices ahora, aún no llega ese que te haga llegar mas- levanto las cejas y yo me ruborice por completo
-Cristina no digas eso enfrente de Fede, por Dios no puedes guardar secretos- me puse de pie molesta
-Adri nena, no me importaría ser el primero aunque no es lo mío y te respeto por ser mi amiga pero...
-Pero nada- lo señale- No me hagas patearte el trasero Fede- levanto ambas manos en señal de rendición- Y tu Cristina más te vale y no habrás de nuevo esa boca porque te pongo un ziper- ella simulo ponerse llave en los labios y sonrio
-Doctora Jone la solicitan en el área de urgencias- una enfermera me llamó y asentí caminando hasta allá.
Me quedaba exactamente un mes, un mugroso mes donde tendría que perderlo todo de nuevo, no había sido fácil, había viajado con los pocos ahorros que tenía, vendí mis joyas, unas que papá me daba en días especiales, había guardado el dinero de la escuela para poder irme, una simple razón, era su prisionera.
William no era feo, al contrario era guapo sus ojos negros y cabello castaño, alto y de buen cuerpo, podia ser la persona más linda del mundo cuando estaba conmigo pero vi su doble cara.
Era cruel, despiadado, había permitido que estuviera con otras mujeres porque simplemente a mi no me exitaba en lo absoluto, y una vez lo vi, era repugnante, cruel y no tomaba en cuenta lo que la otra persona sentía, eso provocó que no quisiera experimentar eso con nadie.
Faltaba algo en esa relación y es que el constante cotilleo de mi padre fastidiaba, el era una sombra entre nosotros, si hacía algo mal solo esperaba una cosa, el ático, ese se volvió mi hogar después de que lo conocí a él, me golpeaba cuando no quería ir a verlo y simplemente ya no podía vivir con eso.
Hui, lo hice como una cobarde porque lo era, el día de nuestra boda hui con lo poco que tenía, llegué a Roma y me establecí un tiempo con Cristi busque empleo en varios hospitales pero para todos era una incompetente, este hospital era el último, el mejor y en el que me aceptaron, pero no por mucho, solo durante 5 años de ahí el contrato expiró y yo comenzaré desde cero.
-Dígame señor Renov- hable en cuanto llegue con mi jefe directo, el es un italiano muy gruñón, no entiendo que ha tomado conmigo porque desde que llegué siempre me critica en algo, que si hago bien mi trabajo que si llego tarde, si llego temprano, en fin nada le parece lo que tiene de guapo lo tiene de mando amargado.
-Doctora Jones necesito que usted se quede a cubrir el turno de la noche- hice una mueca- ¿Algún problema? - pregunto mirándome de mala manera
-Ninguno señor Renov- conteste de mala manera, esto me pasa por venir a Italia y no España, a Francia o a Rusia cualquiera hubiera sido una buena opción no estaría liando con italianos guapos pero amargados.
-Muy bien, sabe que si tiene algún problema, podemos disolver su contrato en cuanto antes- sonrió burlon y se alejo, estaba cansada de tipos como el, es por eso mi soltería, amaba ser libre sin tener que rendir cuentas a nadie y menos a hombres como el.
Mis amigos se fueron a casa cuando el turno de la tarde terminó, por mi parte tuve que quedarme, el área de urgencias era un caos, no entendía como a todos se les ocurría enfermarse al mismo tiempo, había atendido a tres personas, una gripe severa, un accidente y una pierna rota.
Me sentía fastidiada pero esto era parte de mi trabajo y lo amaba, salí de las habitaciones y fui al pasillo para ver a quien más ayudaba cuando algo me llamó la atención.
Dos niños sentados en la sala de espera acompañados de dos señores mayores, la niña rubia de ojos celestes miraba con extrema preocupación al niño más grande, ese niño de cabello castaño y ojos verdes, su cuerpo estaba encorvado síntoma de que algo le dolía.
Me acerque a ellos sintiendo una extraña atracción, la niña me miró y se bajo de su silla.
-Mi hermano esta enfermo, por favor que no se muera- sus palabras me dejaron helada, tenía aproximadamente cinco años y hablaba como una persona adulta
-Emma deja a la doctora hacer su trabajo cielo- la señora habló pero yo centre mi atención a ambos niños
-Haré lo posible pequeña- toque su cabeza y me acerque al niño, me coloque a su altura y toque su frente tenía fiebre- ¿Qué te duele cariño? - pregunte de manera maternal y el me miro
-Me duele el estómago, es un dolor muy fuerte- su voz se quebró en el momento, estaba llorando mostrando la gravedad del asunto
-¿Porque no los han atendido? - pregunte y la señora me miro
-Es por turnos, aun no nos toca, no hay doctores disponibles- menciono y yo negue
-Yo estoy disponible, necesito a los padres para cualquier cosa- llame una camilla y ayude a subir al niño de 8 años
-Mi madre murió- escuche la voz de la niña y me detuve, la mire un momento y sonrei
-Entonces espérare a tu padre cielo- mire a la señora- Puede ser el apéndice de ser así necesito autorización para una cirugía, necesito al padre del niño aqui- ella asintió y yo fui con el niño hacia una sala.
Comenzamos a revisarlo y efectivamente teníamos que hacer cirugía, había pasado una media hora solo espero el padre del pequeño haya llegado para agilizar todo y meterlo al quirofano en cuanto antes.