Adriana
-No debes enamorarte- sentenció mi amiga
-¿Has revisado mis cosas? - pregunte y ella nego
-La carpeta estaba sobre la mesa no estoy ciega- suspiré- No te preocupes nadie sabrá nada- asentí sabía que no diría nada pues era demasiado reservada en cuanto a secretos se trate- Pero bueno el punto aquí es que has aceptado y no debes enamorarte de el- la mire con molestia
-No pienso hacerlo, no podría enamorarme de un hombre tan frívolo y arrogante- bebí un poco de café
-Lo sé, no te enamoraste nunca de William ni de ningún otro hombre- me miro- Adri no has tenido una relación en estos años y ahora iniciaras... - lo pensó por un momento- lo que sea que inicies con ese guapo, el punto es que la carne es débil y si vas a convivir con el puedes desarrollar un sentimiento más- negué varias veces
-No Cristi tengo claro los objetivos, la única razón por la que acepte esto fue por esos niños, Emma me contó cosas que... - cubrí mi rostro- La vida ha sido injusta con ellos y yo solo quiero hacerlos feliz- ella asintió.
-Esta bien, Adri cuida mucho esta cláusula, no te enamores- menciono como advertencia.
Tenía razón en eso, no debía enamorarme, no de el, no lo había hecho antes y es que simplemente no llegaba la persona que me complementará, no sentía nada cuando alguien me besaba, ni mucho menos despertaba en mi el instinto que tanto menciona mi amiga y por el cual estoy segura que quedará embarazada cuando menos lo espere.
Pero algo estaba segura, Si nadie despierta eso en mi, ¿Porque lo haría el?
-No puede ser- grito haciéndome brincar del sillón de mi sala
-Por favor Cristi no grites mis vecinos te escucharán- me queje
-Mira esto- me ignoro mostrándome una noticia en su teléfono- Eres la nueva novia de Italia- suspiré.
En la noticia había una foto de Alexei y mía, mientras comíamos en el restaurante, nuestras miradas estaban conectadas y desde el ángulo parecía que nos mirábamos con admiración, seguido de esa venia otra fotografía más, esa donde justo me daba un beso en la mejilla y el gran titular.
La nueva novia de Italia
Adriana Jones una doctora mexicana ha cautivado al más cotizado hombre de negocios, el gran Magnate de acero, ¿Será que dejará la soltería? ¿Habra boda próximamente?
Mis manos temblaban tenía años que no era la protagonista de una revista y me había acostumbrado a no mostrarme ante el ojo público, pero pareciera que eso sería imposible después de haber aceptado.
-¿Y si me encuentra? - pregunte con miedo y ella negó tomando mis manos
-No creo que venga hasta acá por ti- trato de calmarme
-Estaba obsesionado conmigo, lo dejé plantado Cristi, fue la burla de todos nuestros conocidos ¿Crees que se quedara tranquilo? - mis ojos reflejaban miedo- Mi padre el no se puede enterar, me hará volver- me puse de pie
-Adri, aquí el que manda es Alexei no ellos, el te prometió libertad y la vas a tener, deja de pensar en William o tu padre, todo saldrá bien- aseguro
-Estaría arriesgando a los niños- mencione con miedo
-No, porque Alexei los cuidará con su vida, no demuestres miedo, eres capaz de esto y más, se que lo eres- asentí tranquilizandome.
....
Fui así como todo empezó, al día siguiente comencé a fastidiarme, no me gustaba estar encerrada, me recordaba los momentos del ático.
Pero no tenía nada que hacer así que decidí ver una película, prepare mi habitación para una tarde de películas, coloque palomitas en una bandeja y unas cuantas golosinas.
Así pase la mayor parte de mi día hasta que decidí darme una ducha.
Puse la Tina y me metí, el agua se sentía agradable al tacto con mi piel, mis músculos se relajaron como hace tiempo no lo hacía.
Mi mente viajo a aquellos años.
-Nena- William se acerco a mi y dejo un beso en mis labios, había puesto el jacuzzi, necesitaba relajarme después de un largo día en la universidad- estas preciosa- sonrió y yo pasé saliva nerviosa
-William puedes dejarme sola, estoy estresada- cerré los ojos conteniendo el nudo en mi garganta, el no es un hombre feo, de hecho es demasiado atractivo, mucho más que cualquiera de los chicos de la universidad pero el causaba miedo en mi
-Esta bien nena, ¿Qué quedas a dormir? Te llevaré mañana a la universidad, así le dejaré en claro a ese chico que te mira que eres mía- sus ojos se oscurecieron
-Es solo un niño tonto, no debes hacer eso- abrí mis ojos asustada
-Se atrevió a coquetear contigo, ¿Creiste qué no me daría cuenta? - pregunto y yo negue
-Le deje en claro que estoy contigo no tienes porqué comportarte asi- sentia miedo, odiaba las veces que se ponia de este modo conmigo
-De acuerdo, pero debes saber que eres mi mujer, nadie tiene permitido mirarte y mucho menos tocarte....
Me sobresalte saliendo de mis pensamientos cuando escuche los golpes en la puerta, salí del agua y me coloque una bata de baño, mi cabello chorreaba pero no importaba si tocaban de esta manera es porque era urgente.
Al abrir me quede sorprendida, Alexei estaba parado frente a mi y sus ojos recorrieron mi cuerpo de una manera casi exitante.
-Adriana, siento interrumpir- pase saliva nerviosa y me hice a un lado para que pasara
-Me estaba dando una ducha, pasa- accedió y miro todo a su alrededor
-Es acogedor- menciono y sonreí sarcástica
-Es básica, necesitaba un lugar donde vivir pero que no afectará mis ahorros, supongo me prepare para este momento- me encogí de hombros- ¿Qué te trae por aquí? - pregunté y el se sentó en el sillon
-Traje el contrato modificado, puedes revisarlo y si no tienes más inconvenientes puedes firmar- tome la carpeta y comencé a leer, todo lo que habíamos acordado estaba aquí, a excepción de una nueva cláusula.
-"Después de haber cumplido el plazo de 3 años y haberse desarrollado todo de acuerdo a lo planeado, la parte "A" podrá registrar oficialmente a Emma y Leonardo Ivanov como sus hijos" - lo mire sorprendida- Esto no es lo que acordamos, ¿Estás seguro de esto? - pregunté y el asíntio
-Se que no eres tan frívola como yo, y tal y como dices desarrollarás un lazo con ellos, pues Emma te adora y veo esto por el bien de mis hijos, solo si tu quieres esta cláusula se cumplirá- sonrei
-Por supuesto que quiero esta cláusula ¿Donde firmó? - pregunte y el señaló la parte final de la hoja y me paso una pluma.
Comencé a firmar y suspiré- Ya esta- fue lo único que dije
-Muy bien Adriana, en una semana haremos la fiesta de compromiso, habrá varias personas de sociedad, estas son tus tarjetas de crédito- me paso algunas- La dorada no tiene límite, la negra si pero dudo que llegues al límite- eleve una ceja confundida- Mi madre preparará todo, deberemos actuar como una pareja enamorada y tal vez darnos algunos besos- asentí nerviosa
-De acuerdo, será como digas, pero no pasará de eso, debes darte cuenta que no seré la esposa sumisa que esperas, aunque me criaron para eso no lo sere- advertí
-No espero que lo seas, solo ve por el bien de mis hijos- asentí
-Así sera- sus ojos bajaron al borde de mi bata y suspiré mientras el sonrio
-Bueno me voy, y no le habrás a las personas mientras estés así, serás la Esposa de Italia y como tu lo exigiste tenemos exclusividad- negué varias veces
-Llegaste de improvisto- el asíntio
-Así soy yo Ragazza te aconsejo que te acostumbres- sonrio- chao signorina- se acerco a la puerta y la abrio
-Adiós Alexei- mi voz salió baja y el me miró de nuevo con esa mirada frívola antes de irse
¿En qué lío me acabo de meter? He firmado mi sentencia