Capítulo 4

1331 Words
Alexei La veia y simplemente no podía creerlo, Stela jamás jugo de esta forma con Leo pero ahí estaba ella, una completa desconocida haciendo bromas con mi hijo. Ese niño rebelde que solo quiere comer golosinas, el que no quiere seguir llendo a la escuela y el que se ha vuelto grosero con cada niñera que llega a la casa. Adriana Jones me tenía confundido, no entendía lo que estaba causando en ellos porque dos días después de que salimos del hospital, Leo ha dejado de comer tantas golosinas, desde ese día dejó de pedir tanto helado, cosa que era extraño incluso para mis padres. Por otro lado Emma, ella había vuelto a ser antisocial, tuvo ataques de pánico dos veces en su habitación pero nada grave. Por ello estoy aquí, en mi oficina tratando de saber más de ella, ver quien y el motivo de su comportamiento con mis hijos. -¿Lo has encontrado? - pregunte a mi abogado y mejor amigo Joel -Si, investigue todo y de verdad hay cosas realmente interesantes- eleve una ceja y me paso una carpeta la cual abri pero el siguió hablando- 25 años, Mexicana del estado de Chihuahua, hija única de padres adinerados, su padre Tomás Jones se ha mantenido en candidato para la presidencia pero no ha ganado, su madre Diana Uribe, ama de casa y muy conservadora- observe detenidamente la carpeta en una parte en específico -Fue novia de William Adams- hablé sorprendido- Tres años de relación desde que ella tenía 18 años, comprometidos, noticia de boda en los medios- fui pasando las notas por el escritorio- lo dejo plantado- abrí mis ojos, esto era más interesante de lo que crei- Quería libertad, se sentía prisionera- llegue a mis conclusiones -Si, varios testigos mencionan que el salía con varias mujeres, ella en ocasiones se quedaba con el, otras las pasaba en el ático se su casa, también me informaron que se graduó con honores de la universidad en poco tiempo justo poco antes de venir, todos los hospitales a los que intentó ingresar la rechazaron y en el único que logró trabajar han residido de su contrato, su padre se encargo, el le ha cerrado todas las puertas- se sentó frente a mi- Ahora te pregunto ¿Porque quieres saber de esa doctora? - cerré la carpeta -Ella es la indicada, debe ser mi esposa- el asintió- prepara un contrato prematrimonial- me miro como si estuviera loco pero acepto antes de salir. Adriana mostraba todo lo que yo quería para mis hijos, estaba haciendo un gran negocio, ella tendrá lo que más desea y yo tendré la madre que mis merecen, es un ganar ganar un gran negocio. .... -Papi- mi pequeña rubia entro corriendo a recibirme en la puerta de la casa, siempre era así, ansiaba el momento de mi llegada, había comenzado a tomar clases en casa ya que no puede ir a un lugar lleno de niños por sus crisis -Hola princesa, ¿Dónde está tu hermano? - pregunte y ella señaló su habitación -Esta dormido, llego cansado de la escuela- asentí y la deje en el piso después de besarla -¿Donde está la niñera? - pregunte y ella nego -Se fue, dijo que era imposible cuidarnos- la sangre comenzó a subir por mi cuerpo me estaba molestando -¿Los ha dejado solos? - asintió - esa arpía no volverá a trabajar nunca más en su vida- hable sin medir mis palabras -Te prepare la comida- abrí mis ojos- ¿Te sirvo? - negué varias veces -Mira Emma se que eres la mujer de la casa pero no es tu obligación, no debes entrar a la cocina sola, menos tomar cuchillos y prender la estufa, no tienes edad- me agaché para quedar a su altura -¿Entonces como voy a cuidarlos?- su voz se escucho triste -No debes hacerlo tú, soy yo el que debe cuidarlos a ustedes, cuando yo me case lo haré con una mujer que los cuide y los quiera tu no debes preocuparte por eso- ella asintio -Pero ya está la comida- camino hasta la cocina y yo la seguí, había unas barras de pan y un frasco de mermelada, sonreí ante la inocencia de mi hija y suspire -¿Te parece si compramos pasta? - pregunte y ella asintio -Si, le diré a Fede que se levante ya para comer- asentí mientras caminaba a mi despacho. Entre y cerré la puerta, tome el número del restaurante favorito de mis hijos y pedí la comida, algunos cortes de carne y pasta para después llamar a Joel -¿Qué pasa Alexei? ¿Te acabas de ir y ya me extrañas? - pregunto burlon y yo bufe -La bruja que contrataste para ser la niñera de mis hijo se fue, los dejó solos Joel- grite y escuche un suspiro -Es una lástima era linda- bufé un poco- Pero nadie le hace eso a mis ahijados, ¿Qué quieres que haga? La veto de Italia o le cierro las puertas de todos los trabajos? - sonreí el me entendia -Solo cierrale las puertas que entiendan que mis pequeños no se tocan- el asintió- ¿Tienes el contrato listo? Necesito buscar a la doctora- mencione -Si estoy terminado las últimas cláusula, en la mañana te lo muestro y si te parece se lo entregas ese día- era un buen plan -De acuerdo nos vemos- termine la llamada y salí del despacho. Camine por el vestíbulo, llegue al comedor percatandome de que la mesa está lista, la comida servida y mi pequeña sobre una silla sirviendo jugo. -Papi, Leo dijo que se sentía mal por eso no va a cenar, le di su medicamento tal y como dijo la doctora y se volvió a dormir- menciono sin mirarme- He preparado todo para comer- me acerque a ella y bese su cabello. -Gracias Ragazza- nos sentamos a comer, ella comía en silencio y yo la miraba detenidamente, era una niña muy lista, tomaba responsabilidades que no le correspondían -¿La doctora puede ser mi mamá? - pregunto mirandome -¿Quieres que lo sea? - respondí dejando mis cubiertos a un lado -Si, me gusta, es linda y puede cuidar a Leo, puede ayudar con nuestras tareas y puedo ir con ella al hospital- sus ojos estában llenos de ilusión, una que temía que se rompiera -Haré lo que se pueda ¿De acuerdo? - ella sonrió y asintio -Si, ¿Puedes leerme un cuento? - pregunto la niña que sabía que ocultaba en lo más profundo de ella -Claro, iré a ver a tu hermano y te alcanzó en tu habitación- se puso de pie y se fue corriendo. Suspiré y comencé a recoger la mesa, había personas trabajando para mi y mantener la casa, pero en la noche la casa se quedaba vacía, para darnos privacidad y por la mañana todos regresaban a sus labores. Subi a la habitación de Leo y le di un beso, estaba dormido, notaba sus ojos hinchados, había llorado pero el había tomado una etapa de rebeldía y no me contaba nada, dejé un beso en su cabello y pasé la cobija por su cuerpo. Apague la luz de la habitación y cerré la puerta, fui a la habitación de Emma quien ya estaba acostada y con su pijama puesta, en su mano tenía su cuento favorito. Me senté a su lado y comencé a leerlo hasta que se quedó dormida. Hice lo mismo que con Leo y salí de su habitación, camine hasta la mía y me recargue en la puerta. Este lugar me llenaba de recuerdos, todo lo que había vivido con Stela estaban presentes con la misma intensidad, la última vez que estuvimos juntos en esta misma habitación. Todos esos recuerdos me volvían a resetear por la noche, volvían a cerrar la muralla que bajaban mis hijos, volvía a encerrarme en un mundo de amargura y es porque así me gusta estar.
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