-¡De la cruz!-Gritó fuertemente la profesora de sociales, sacándome de mis pensamientos y me acomodé en la silla, porque estaba escurrida como larva y sentía las miradas de todos. Nicolás me miraba entre risas, porque estaba entre dormida y despierta, estaba más allá que para acá, pero esta mujer, me asustó con semejante grito. -¿Qué?-Me quejé. -Oiga señorita, debe responder: señora, no “qué”, de forma tan altanera. -Bueno, entonces, ¿qué quiere la señora? -Ja.-Exhaló, irritada y sentí aún más las miradas de todos.-Llevo rato preguntándote si hiciste el ensayo de la independencia de Colombia. -Sí, yo…-Busqué entre mis cosas y me alteré al ver que dejé olvidada la carpeta en el auto de Igor, por estar distraída luego de… ¡ah! De sólo recordarlo mi corazón late con tanta fuerza. Sonre

