Más que frustrada, estaba histérica esa mañana. Me había puesto el uniforme, pero ni había bajado a desayunar ni a nada. Preferí no salir de la habitación hasta que fuera la hora exacta de irnos, porque estaba tan molesta, que no dudaría en hacérselo saber y sé que puedo reaccionar muy mal, es por eso que decidí evitarlo al menos en lo que fuera posible, pero esto evidentemente no lo podría hacer por siempre. Entonces, bajé cuando escuché que me llamaba y cuando pasé a su lado, me miró avergonzado, pero no le dije nada. Sólo me limité a caminar hacia el auto, me subí al asiento de copiloto y nos movimos en silencio, exhalé. No pude dormir de lo enojada que me sentía, repasaba una y otra vez lo ocurrido en mi cabeza, lo cual me impedía conciliar el sueño y más, por la forma abrupta en que

