Transcurrieron varios meses. Habían pasado las vacaciones de mitad de año y estábamos ya en octubre. Todos estos meses, hemos permanecido juntos y todo ha marchado tan bien, que aún me cuesta creerlo. En vacaciones, fuimos a Cartagena, a pasar unos días y fue realmente precioso todo. Conocí las playas de esa ciudad, que son preciosas, al igual que el centro histórico, aunque todo me parecía carísimo y por poco me desmayo cuando un señor me quiso vender una gaseosa en cuatro mil pesos. Aún no me repongo del susto que me dio al escuchar semejante precio por una simple coca cola. Estuvimos allá una semana y el resto de las vacaciones, fuimos a lugares cercanos a Barranquilla, como pueblos cercanos e Igor me tomó muchísimas fotos en todos los lugares. No sé por qué le gustaba tanto tomarme fo

