A la mañana siguiente, me levanté muy tarde, a eso de las 11 am, como nunca, eso sólo fue porque la habitación de Nicolás era oscura por completo. Sentí un leve malestar en el estómago y no, no fue por lo que bebí ayer. Era porque sabía que era tarde, muy tarde e Igor, debía estar muy preocupado. Pensé en irme en la madrugada, regresar antes, pero Nicolás se embriagó cuando llegamos con los chicos, y no pudo llevarme de regreso, ellos deben estar durmiendo en el otro cuarto. Entonces me levanté, tomé una ducha aprovechando que el dormía y luego, al salir completamente aseada y renovada, abrí las cortinas y él se retorció en la cama. -Tengo que irme. -Bebé.-Se quejó.-Quédate hoy, y más tarde, vamos a la playa y pasamos el finde ahí. -Yo…-No sabía cómo rechazarlo, creo que no había forma

