Rouse está sentada con el bebé en una plaza concurrida. Mientras lo observa siente un profundo dolor. Cómo quisiera sentir a un pequeño ser en su vientre. Odia no ser capaz de dar vida como Clara. Pero el pequeño Eduard llena un poco ese vacío. Ella acaricia su carita tan suave. _ es hermoso su bebe madame_ le dice una señora amable que camina por el pueblo acompañada de tres pequeños revoltosos. Rouse le sonríe feliz. _¿ Son suyos?_ pregunta Rouse al ver los pequeños saltando y correteando cerca de ella. Parecen un reflejo uno del otro. _ si, lo son, Stephen, Steven y Stouwich, nacieron el mismo día, son terribles..pero son mi vida_ dice complacida. _ lo imagino_ dice Rouse conmovida. Eduard comienza a llorar. _ disculpe, debo irme, mi bebé ya tiene hambre_ dice. _ claro, feli

