Cuando le abrió la puerta a Patrick para que entrara a la casa todo se volvió confuso, ella ahora era consciente de lo que había pasado y no podía estar más en shock. Tuvo que indicarle dónde estaba el escritorio, por lo que Patrick se aseguró de apurarse e ir hacia la mujer. Sarah se tomaba la cabeza mientras su amigo estaba de rodillas, se encontraba muy nerviosa para estar a su lado. —Ella está bien. Hay que tratar de vendarle la herida —anuncia el hombre— ¿Sabes dónde hay un botiquín? Ella no responde, pero asiente con su cabeza y se levanta. El botiquín está en el baño más grande, el de arriba. Cuando comienza a subir por las escaleras se da cuenta de que está dejando caer todas las lágrimas que estuvo conteniendo desde que cortó la llamada con Patrick. Por suerte su amigo estaba

