Luisanna Broggi En los intentos de llamar a Jackson me airé porque no conseguía que atendiera su celular. A veces no entiendo a los humanos, no sé porque tienen un móvil si no lo van a atender. —Perfecto, cae el buzón —digo mientras por dentro maldigo internamente. —¿A quién llamas? —me pregunta Liam. — Un amigo, intentaré nuevamente —respondo rápido para no levantar sospechas. Apenas Jackson atiende me informa que ya tiene las fotos, le pido que las guarde y se asegure de tomar todas las que pueda, cuidándose de que Liam no lo pille. Al colgar le envié la dirección del restaurante donde se llevaría a cabo la cena. Veo que mi amado me mira un poco serio. Pero no me ocuparé en alegrarlo ahora, tendré toda la noche para eso. Él enciende el auto y acto seguido desaparecemos del lugar

