Me dormí con la mente inmersa en tantas cosas que al final no supe ni qué pensar. Mason ya dormía y cuando sintió que me acosté a su lado, se dio vuelta para abrazarme. Me susurró que todo estaría bien, que no me preocupara, fuera lo que fuera que me tuviera tan angustiada. Besó mi cabello y mi frente, amaba esos detalles de su parte, especialmente, cuando me sentía mal. Él sí que sabía como aliviar mis angustias. Esa noche hicimos el amor como nunca antes. Ni siquiera cuando nos reencontramos, fue mucho más apasionado, más cargado de adrenalina. Ambos lo necesitábamos después de tantas tragedias. Me desvistió en fracciones de segundos, aunque tampoco era que yo vestía mucha ropa, a decir verdad. —¿Te gusta? —susurró en mi oído, mientras entraba y salía de mí. Se mordió el labio y me be

