Liam Crowell Todo me estaba matando por dentro. Me sentía culpable por haberme alejado de ella cuando más me necesitaba. Fui un total idiota, un imbécil. ¿Por qué me pasan estas cosas solo a mí? El día que le dio la crisis emocional, se encerró en su cuarto y yo me vi atado de manos para ayudarla. Ella no quería nada de mí. Hasta el día siguiente que pudimos hablar de forma más civilizada, incluso le preparé el desayuno. Pero ella parecía renuente a todo lo que yo hacía o decía. ¿Qué demonios le pasa? ¡No lo sé! Pero necesitaba una explicación. Y debía pedirle perdón. Jeannette estaba más que feliz, según ella yo ya me había olvidado de Luisanna, pero lo que ella no sabía era que día y noche soñaba con el amor de mi vida. Ya no era el mismo, si antes era un hijo de la grandísima, ahora

