“Había dado el veredicto. Todos sabían ya lo del divorcio, estaban presentes en el momento que él dio la noticia. Menos una sola persona. Me dispuse a preparar las maletas de Jeanette la noche anterior mientras ella dormía. Los niños lloraban mientras me abrazaban en la estancia. Los presentes (mis padres, Alice y Marie) estaban conmovidos por la escena. —Todo va a estar bien, ya verás, yo los visitaré siempre que pueda —susurré. —¿Me lo prometes? —Claro que sí. Te lo re prometo —respondió mientras sonreía. —Hay promesas que no pueden cumplirse — intervino Jeanette, nos dimos vuelta y la vimos de pie en las escaleras. —Yo cumplo las que hago, deberías tenerlo claro. — le respondió él mientras la miraba a la cara. Salieron hasta el umbral con las maletas. Ella parecía tranquila,

