Jonathan. Debo admitir que nunca había pensado en enseñarle a Ciara dónde vivo porque, comparada con su mansión, mi casa es... sencilla, así que mientras caminábamos juntos a casa (perdón, mejor dicho, quería decir mi casa juntos), estaba nervioso. Fue una sensación extraña y emocionante para mí, porque no recordaba haber estado nunca nervioso por enseñar un lugar donde vivía, pero ahí estaba. "Hogar, dulce hogar", dije. "Así que aquí es donde vives". "Sí". "Es un paseo bastante largo. Debes estar muy cansado cada vez". Agotado, sí, pero hoy fue diferente; por ti. Espero que me dejes quedarme a dormir un día de estos. Como las luces siguen encendidas, Alena debe estar esperándote. Buenas noches entonces y no olvides contarle lo de la semana de la moda. Al ver a Ciara darme la espa

