En cuanto Marcos bajó del auto y se adentró a la casa, pasó por la sala dejando un torbellino tras de él. —La señorita está… Ni siquiera escuchó lo que la empleada intentó decirle, Marcos abrió la puerta de la habitación de Maite y se encontró con varias prendas tejidas, con los dientes apretados miró el papel que sostenía en sus manos, luego Crujió los dientes y Refutó. —¿Dónde está?— Cuestionó a la empleada que se encontraba tras de él. —En el jardín trasero, señor. —Recoge eso y tráelo al patio trasero—, dijo al dar media vuelta y encaminarse hacia donde se encontraba ella, al verla besándose con Ángel su rostro se tornó rojizo y la cólera invadió sus venas. Maite por su parte empujó a Ángel, pero para ese entonces ya era tarde, Marcos ya los había visto —¿Qué haces?— Preguntó ang

