Poniendo los ojos en blanco Maite le miró con desagrado, pero se inclinó a limpiar, mientras lo hacía Emma le agarró de los cabellos e intentó hacer que Maite limpiara con su lengua la suciedad del piso. Dispuesta a no tolerar a la mujer, Maite se levantó y la golpeó sin piedad, cuando Marcos llegó la encontró golpeando a Emma, y con brusquedad le sostuvo de la mano que direccionaba al rostro de la mujer que se encontraba en el suelo —¿Qué crees que haces? ¿Acaso quieres matarla? ¿No tienes corazón Maite Ferri? Emma se quejó en el suelo y lloró para que Marcos la levantara, no obstante, este ni la regresó a ver. —Tú y esa mujer lo despedazaron y lo lanzaron al suelo para luego pisotearlo—, gritó con impotencia. Con el ceño fruncido Marcos la sacudió —No me alces la voz, y no me colmes

