POV. Cristián. Sarah ha sido como una ráfaga de del aire que no sabía que necesitaba, pero quiero ir más allá. Le ofrecí que fuera mi amante, le deje claro que no dejaría a mi mujer, que si hablaba ella perdería, yo le podía proporcionar dinero y lujos, siempre y cuando no hablara, ni reclamara. Lo primero que hice fue buscar un departamento más de adecuado a mi gusto, pero a su nombre así tengo un lugar donde llegar y sé que seré bien recibido. El trato lo cerramos, ella encima de mi escritorio con su trasero al aire y yo detrás de ella dándole como tanto me gusta. Ella se mueve y me invita a seguir con el vaivén maravilloso, antes de terminar la tomo del cabello y la inclino y se la embisto por detrás, ella solo gime mi nombre incitándome a que siga. Cuando termino el beso y le digo

