Dante me mira sin entender, como si la idea del divorcio no se hubiera pasado por su mente.
-No podemos divorciarnos Amelia y lo sabes.
-Claro que podemos y lo haremos. No pienso seguir casada contigo.
-¿Qué están diciendo? - exclama mi madre.
Estábamos tan inmersos en la discusión que no escuchamos que alguien entraba a la casa. Dante y yo nos miramos.
-Debes irte - le informo.
-De acuerdo, pero está conversación no ha terminado. Hablaremos después.
Se dirige a mi madre y le da un beso en la mejilla.
-Adiós Casandra.
Dante se va sin decir más. Escuchamos como la puerta se cierra. Mi mamá se gira hacia mí.
-¿De qué estaban hablando? ¿Un divorcio? Cariño, sé que la pérdida del bebé ha sido muy dolorosa, pero debes recordar que también era hijo de Dante y está situación tampoco debe ser fácil para él. Piensa un poco en como se siente y trata de comprenderlo, no actúes precipitadamente.
Suspiro con resignación, que trate de defenderlo me enoja demasiado. A estás alturas no tiene caso ocultarlo más, por eso, le cuento a mi madre todo lo ocurrido, desde como descubrí a Dante con esa mujer hasta el accidente y su negativa a divorciarse. Mi mamá me escucha en silencio, muchas emociones cruzan por su rostro, desde tristeza a ira.
-No puedo creerlo - dice en cuanto termino.
-Yo tampoco quería creerlo, pero esa es la realidad mamá.
...
Han pasado 6 meses desde que le pedí a Dante el divorcio. Mi abogada y el suyo han estado en contacto para arreglar los trámites de nuestra separación, pero ante las constantes oposiciones de Dante, la firma del divorcio se ha retrasado continuamente.
Él me ha estado llamando constantemente desde ese día, pero sé que no lo hace por razones románticas. Su insistencia se debe simplemente a que nuestra separación es complicada.
Cuando nos casamos no firmamos un contrato prematrimonial, sumado a eso está el hecho que soy uno de los accionistas mayoritarios en la empresa BlackTecnology, donde Dante es el CEO y fundador.
Suena mi celular y veo la pantalla, es Alex, el abogado de Dante.
-Hola Amy ¿Cómo estás?
-Hola Alex, muy bien – respondo fingiendo estar motivada.
-Me alegra escuchar eso. Te llamo porque Charlotte y yo hemos discutido los términos para el acuerdo de divorcio. Sin embargo, no estamos conformes con algunas peticiones dentro del acuerdo y queremos negociar algunos puntos. Si estás de acuerdo, podemos quedar para hablarlo.
-Claro, mañana mismo podemos discutirlo. Contactaré a Charlotte.
-Excelente, te veo en la sala de ejecutivos de BlackTecnology mañana a las 8:00 am.
- ¿Dante estará en la reunión?
-No, primero quisiera hablar contigo. Después podemos discutir los puntos que quieras con Dante presente.
-Bien, te veo mañana – digo más aliviada.
-Claro
Después de terminar la llamada, decido llamar a mi abogada, que irónicamente es la esposa de Alex, Charlotte.
-Alex me llamó para decirme que quiere que nos reunamos para hablar sobre el acuerdo del divorcio.
-¿Dices que te llamó a ti? - pregunta extrañada - debió llamarme a mí.
-Lo sé, pero nos conocemos desde hace mucho tiempo y no tengo ningún inconveniente en escuchar su propuesta.
-Pero soy tu abogada Amy, independientemente de nuestra familiaridad, estamos tratando tu divorcio, debe ser profesional.
-La reunión es mañana en la empresa.
-Debes posponer la reunión. Estoy en Texas y me es imposible llegar a tiempo.
-Despreocúpate – menciono para tranquilizarla - solo tengo curiosidad sobre que es lo que quiere discutir, no firmaré nada.
-De acuerdo, si el imbécil de mi marido se pone pesado, lo voy a coger de las pelotas. Me preocupa que quiera verte a solas, sabía que no podía acompañarte a esa reunión.
...
Estaciono mi auto en BlackTecnology, subo al asesor, cuando esté se abre, salgo y me dirijo hasta la sala de ejecutivos. Todos los empleados de la empresa me observan, algunos con pena y simpatía, otros con burla y entiendo el motivo. No puedo evitar sentirme terriblemente humillada, todas estás personas sabían sobre la relación extramatrimonial de Dante, aunque haya sido discreto, este tipo de cosas no se pueden ocultar en la oficina. La única que no tenia conocimiento de ello era yo. Quizá porque estaba demasiado ciega para prestar la atención necesaria a las señales y me negué a ver la verdad que estaba ante mis ojos.
Decido ignorarlos a todos, entro a la sala y veo que Alex ya está aquí.
-Alex – digo al entrar.
-Amelia, toma asiento - dice mientras me señala una silla al lado suyo.
Resulta chocante está situación, ya que técnicamente esto también es mío.
Me siento y espero a que sea él quien hable.
Saca de su maletín una carpeta y me la extiende junto a unos documentos.
Abro la carpeta y los leo. Al terminar, una rabia profunda crece dentro de mí. Levanto la mirada y la clavo en el hombre que tengo enfrente.
-¿Qué demonios es esto Alex?
En realidad, el dinero no me importa, pero me prometí joder a Dante con lo que más quiere, su empresa.
-El acuerdo de divorcio. Después de revisar tus exigencias, se redactó un nuevo contrato para beneficiar a ambas partes.
-¿Para beneficiar a ambas partes? - pregunto con ironía- no me jodas Alex. Desde cuando conservar mis acciones más 10 millones anuales a cambio de mantenerme callada sobre los motivos del divorcio son un buen acuerdo. Hasta donde sé, él no quiere divorciarse y ahora quieres que crea que estuvo de acuerdo con esto y me presentas esta idiotez - digo y al mismo tiempo, lanzo los papeles sobre la mesa.
Alex me mira un tanto incómodo.
-Amelia, te recomiendo que aceptes estos términos, no como abogado, sino como tu amigo.
-Si, y quien más me lo recomienda, los socios, que temen que las acciones se desplomen por culpa del polla suelta de su jefe o Patrick que teme que sus inversiones se vayan al traste por culpa de la zorra de hija - exploto.
Alex desvía la mirada.
-Alex, no soy estúpida, así que te agradecería que no me trates como tal. Tengo a Dante cogido de las pelotas y lo sabes. No tenemos un acuerdo prematrimonial, descubrí su infidelidad y perdí mi embarazo. Puedo dejarlo sin nada si quiero. Además, el escándalo público afectaría a la empresa. En resumen, será mejor que dejes de escuchar a los demás, redactes y consultes con Charlotte por un buen acuerdo o no me importará llevarme a todos conmigo al infierno.
Salgo de la sala de ejecutivos furiosa y me dirijo al ascensor. Espero a que las puertas se abran, y en cuanto lo hacen, unos impresionantes ojos verdes se clavan en los míos.
Dante me mira con sorpresa y cierta vergüenza porque a su lado está Claudia que tiene en brazos al bebé de ambos.