Voy en el auto camino al aeropuerto, es inevitable no sonreír, los recuerdos de lo que hace un par de horas hicimos en esa habitación llegan a mi mente, mi esposo es rudo cuando desea serlo, siento que por un momento mi alma había abandonado de mi cuerpo. -¿Estás bien?- preguntó sosteniendo mi mano. -Lo estoy.- respondí regalándole una sonrisa.- -Se que deseas buscar a tu hermano, pero primero tú y yo pasaremos unos días disfrutando de nuestra luna de miel, no quiero que nada la arruine.- -Me parece perfecto.- Tomamos el vuelo, tan pronto me subí quedé profunda, es que no es para menos ya no tenía energía alguna así que aproveché las horas de viaje para descansar. “Eva cariño ya es hora” Me desperté con el sonido de la voz de mi esposo, íbamos aterrizar así que debía prepararme pa

