Asesinar a mi madre no causó efecto en mi, pensé que tendría dolor por su ausencia pero estaba lejos de eso, diría que siempre estuvo a mi lado pero no fue así, yo me crié gracias a sus amigas de trabajo, también la calle fue quien me formó, ella solo me movía como ficha de ajedrez. Ahora bien por otro lado está mi esposa, mi dulce Eva que aunque se muestre frágil es más fuerte que yo, pero el hecho de verla llorar hace que mi alma sufra, si ella se derrumba yo también lo haré, solo quiero acabar con todo esto antes de que nuestro hijo llegue al mundo. Lo cual me tiene emocionado, sé que hay peligro, pero juro que cada día sueño con tenerlo en mis brazos, puedo asegurar que será idéntico a mi esposa, es más deseo que lo sea, una pelirroja tan hermosa debe tener herencia. En mis planes j

