El sonido de mi despertador me sacó de esa horrible pesadilla, no puedo creer cuánto me afecta que una persona se burlara de mí, ahora debo enfrentar un nuevo día.
Me levanto y paso al baño, me observo por un rato en el espejo, Camila dice que soy bella, pero yo no veo donde, mi madre dice que mi cara se ve sucia por tantas pecas, tengo un cabello rizado muy rebelde, no negaré que mis ojos son azules pero no un color tradicional, es como si fueran casi cristalinos, los labios son gruesos y rojos, quizás es lo único que dice mi amiga que es cierto.
Me quité todas las prendas, me miraba al espejo de un lado a otro, sigo insistiendo que no soy una chica normal, mi cadera y trasero es grande al igual que mis senos, aunque debo decir que para ser grandes están en su sitio, quizás por que aún soy joven, en unos años serán víctimas del efecto gravedad.
Mi cintura es realmente pequeña algo que me parece extraño, Cami diría que son curvas y no grasa, ¿será que ella dice la verdad?. Quizás solo por intentar algo diferente le diré que me ayude a cambiar un poco la imagen, si no funciona pues seguiré igual, no pierdo nada.
Tome una ducha algo que siempre me demoro pues soy muy cuidadosa con mi piel, es tan blanca que fácilmente se quema o se reseca así que aplico aceites y al menos una docena de cremas.
Observo mi armario y todo es igual, blusas dos tallas más grande y ni hablar de mis pantalones son al menos tres arriba de lo que debería usar.
Saco un pantalón n***o y blusa blanca, encima me pondré un abrigo y mis tenis blancos, mi cabello va suelto pero decido definir un poco mis rizos, quiero que no se vean tan desordenados, jamás he usado maquillaje así que simplemente salgo de mi habitación.
Tan pronto pise el exterior lo encontré a él, por un momento había olvidado que tenía compañía.
-Buen día.- mencioné pasando por su lado.
-Buen día señorita.- respondió y comenzó a caminar detrás de mí.-
Pase al comedor, estaba diseñado para al menos unas 20 personas pero era solo yo quien lo utilizaba, sabía que mi madre debe estar durmiendo producto de la resaca y mi padre seguro abandonó la casa anoche.
Carson se quedó de pie a mi lado, la verdad era incómodo así que tuve que hablarle.
-Siéntate conmigo a desayunar.-
-No está permitido.- respondió
-Me incomoda verte ahí de pie así que ven siéntate donde guste.- mencioné enseñándole toda la mesa.-
-No lo repito, no está permitido.-
-Eres un amargado.- bufé
Mi nana me trajo la comida, pude ver una gran variedad de frutas, huevos y tocino, en ese momento recordé que me decían cerda, dejé el tocino a un lado, no me comería a un familiar, así que me concentré en la fruta.
Mientras desayunaba puse las noticias, me gusta saber cómo está el país, sobretodo por qué lo que suceda es culpa de mi padre.
Escuchaba sobre un nuevo impuesto, pérdidas de empleos y posible corrupción, mi padre es toda una joya, por lo visto.
Termine de desayunar, pasé a lavarme los dientes, tome mi maleta y salí, siempre soy llevada por un conductor pero al parecer hoy iría con Carson, vi como me abrió la puerta de su auto.
Yo solo suspire y me subí, no podía negarme así que lo mejor era obedecer.
Me subí en la parte de atrás, saqué mi celular para distraerme revisaba r************* , siempre colocaba el mismo nombre en el navegador.
“Evangelina Sáenz”
Veía cientos de notas de mi, algunas decían que mis padres me mantenían encerrada para que nadie me viera, otros decían que hace años morí, algunos mencionaban que tenía una gran deformidad que me impedida salir al público, pero una nota llamó mi atención.
Mi adorada prima Alicia salía al lado de mi padre todo el tiempo, la nota decía “La verdadera hija del presidente” un escándalo político sin igual.
El camino a la universidad fue en silencio, ese hombre por muy bello que estaba no pronunciaba palabra alguna y si yo lo intentaba sé que no me respondería.
Al llegar vi que se bajó, en ese momento yo abrí mi puerta y salí, creo que casi me da un infarto con su regaño.
-¡No saldrás hasta que yo lo ordene!-
-¿Qué? Siempre lo he hecho así que no me grites.-
-Estoy para garantizar tu seguridad así que solo obedece.-
-Señor con todo respeto pero si yo muero le haría un bien a muchas personas así que no me levante la voz.-
-No me importa los demás, es mi trabajo y no fallaré.-
El estaba delante de mí, yo no bajaría mi cabeza, lo veía directamente a los ojos, ya estoy cansada que me humillen y no me escuchen, lo siento por este hombre pero lo tomaré como aprendizaje.
-¡Eva!-
Mi amiga rompió la batalla de miradas que teníamos Carson y yo.
-Hola Cami buen día ¿cómo estás?-
-Bien ¿quién es este tipo?- preguntó con algo de desconfianza.-
-Mi niñera.- respondí
Las dos comenzamos a caminar hacia adentro del campus, Carson todo el tiempo venía detrás, la gente del lugar lo veían a él, no es para nada pero ese hombre llama la atención.
-¿Cómo así que tu niñero?-
-Como lo escuchas, según mi padre estamos en peligro y me asignó un guardaespaldas, estará conmigo las 24 horas del día.-
-Amiga pues te envidio, ese hombre está muy guapo, qué delicia tenerlo a mi lado todo el día.-
-Te lo regalo.-
-Lo aceptaría con gusto.-
Al llegar a la puerta del salón me detuve, no sé cuáles son los límites de Carson, así que tuve que preguntar.
-¿Te quedas aquí verdad?-
-No, debo estar dentro.-
-Pero qué tontería dices, solo están mis compañeros.-
-¿Debo recordarte que tú estás para obedecer?-
Ese hombre hablaba con una maldita prepotencia que me sacaba de quicio, si no es por que es muy alto le lanzaría una bofetada, estoy segura que le llegaré solo al ombligo.
-¿No crees que ya soporto mucha humillación para que me des una más?- mencioné casi como una súplica.-
-Entraré y verificaré que todo está bien, después te espero aquí afuera.-
-Gracias.- mencioné
Vi como ingreso al salón, hablo con mi maestro, al rato salió informando que todo estaba en orden, en ese momento Cami y yo ingresamos.
Busque un asiento lo más rápido posible, no quiero que comiencen hablar de mí de nuevo, la clase era de política internacional algo que sabía muy bien y no precisamente por que mi padre me enseñara, lo aprendí por qué quería entender todo lo malo que él hacía.
Una vez finalice tomé mis cosas, Camila iba salir así que le pedí que me ayudara con algo, sé que era una locura pero debía hacerlo.
-Cami espera aún no salgas,-
-¿Qué pasa? No quieres que vayamos con tu niñera ¿verdad?-
-No es eso, es que quiero pedirte un favor,-
-Claro dime.-
-Es posible que puedas ayudarme con un cambio de imagen.- mencioné con algo de vergüenza,-
-¡Ah!- el grito de Camila retumbó por todo el lugar, seguido de eso Carson ingresó casi tirando la puerta.-
-Camila quedó detrás de mí, sé que se asustó.-
-No pasa nada Carson, es solo camila que es algo gritona.-
-En cinco minutos tiene la siguiente clase, es hora de salir.- mencionó
-Si Daddy- mencioné saliendo
Supongo que así se sentirá tener padre que te de órdenes todo el tiempo, como sabrán yo tengo uno ausente, aunque el biológico no se de él, esta es una búsqueda que debo iniciar.
Por todo el camino Cami hablaba de todo lo que me haría, donde me llevaría, yo la verdad no puse mucha atención, mi plan ahora implicaba a Carson, él debe tener muchos conocidos en la policía, quizás me ayude a encontrar a mi verdadera familia.
-¿Aceptas?- Preguntó Cami, yo la verdad no sé qué dije pero le respondí que si.-
-Amiga nos vamos a divertir en el club, ya verás que conocerás muchos hombres.-
Por Dios ¿Qué fue lo que acepte?