CAPÍTULO VII Lord Hartcourt regresó a la embajada el lunes por la tarde, después de pasar el domingo en el campo, en un antiguo castillo. Disfrutó de la compañía de sus amigos franceses, pero le incomodó que hubiera otros visitantes ingleses además de él. Había visto varias veces a Lady Roehampton en Inglaterra y no esperaba encontrársela en París, y menos en compañía de su hija debutante Llevaba unas cuantas horas en el castillo, cuando comprendió que Lady Roehampton lo veía como posible yerno. Lady Roehampton era una mujer encantadora y sabía mejor que nadie cómo cautivar a la gente, habiendo sido en sus tiempos una belleza y en esta ocasión usaba de todas sus armas para atraer a Lord Hartcourt, no hacia ella, sino a su hija. La chica era insípida, tímida y no parecía decidida a hacer

