CAPÍTULO X Gardenia bajó corriendo los escalones de la casa para encontrarte se con Lord Hartcourt, quien la esperaba. En su automóvil gris. Era un glorioso día y el sol brillaba con tal fuerza que le encandilaba lo$ ojos. La felicidad que la embargaba confería a todo un halo dorado. Esa mañana se sentía tan feliz que tuvo ganas de llorar ante la belleza del mundo que la rodeaba. Se vistió con sumo cuidado, poniéndose el vestido nuevo que acababa de llegar de Worths, con el que se veía radiante. Era blanco, adornado con turquesa, sencillo y juvenil. Parecía una flor recién abierta cuando elevó el rostro para mirar a Lord Hartcourt. —Eres puntual— comentó él sonriendo—, la única mujer que he conocido que no me hace esperar. —Estaba lista desde hace media hora— repuso ella. Su carácter

