Era Jueves y al terminar la jornada de trabajo Decker decidió visitar a Michael, esa noche partiría a Heidelberg y quería saber si su amigo tenía algún comentario especial, en los últimos días lo había visto más animado y juguetón, sabía que tenía que ver con las conversaciones que mantenía últimamente por mensajes, pero ni él había intentado preguntarle ni su amigo había intentado comentarle, como solía hacer desde hace mucho abrió la puerta con su juego de llaves y llegó hasta una sala desde donde trabajaba llena de computadoras y cámaras, —Michael, no estas masturbándote o algo así, ¿no?, has tenido suficiente tiempo desde que me viste llegar para recomponerte. —Pervertido, acaso un hombre no solo puede estar trabajando, creo que el que le hace falta un poco de acción es a ti. —La ver

