La casa 14 La casa 14 era una anomalía, un cáncer en el orden pulcro de la urbanización de lujo. Era el único hogar que no pagaba impuestos, que no respetaba las normas tácitas de la comunidad. Era la casa de los okupas. Para entender su presencia allí, hay que viajar al pasado reciente, antes de que el Muro y Mr. Punch convirtieran a los propietarios en prisioneros y a los marginados en compañeros de encierro. El origen de esta ocupación recae en Mario. A diferencia de los vecinos, que buscaban prestigio y riqueza, Mario buscaba la paz. Había pasado meses en un retiro espiritual, un monasterio cercano a la zona boscosa que bordeaba la urbanización. Cuando terminó su aislamiento y regresó al mundo, la paz que había encontrado se topó con una realidad cruda, la falta de un hogar y de un

