Capítulo 3: La mañana siguiente y la nueva regla. Lucía despertó lentamente, envuelta en el calor del cuerpo de Alex. La luz del sol entraba suave por las cortinas entreabiertas del dormitorio. Tenía el culo todavía sensible por las nalgadas de la noche anterior, y entre las piernas sentía esa deliciosa pesadez de haber sido follada duro y llenada dos veces. Sonrió sin abrir los ojos, recordando cada embestida, cada orden, cada orgasmo retenido hasta que casi la volvió loca. Alex se movió detrás de ella, besándole la nuca con pereza. Su mano grande bajó por su cintura y se posó posesivamente sobre su coño desnudo, sin hacer nada más que cubrirlo. —Buenos días, princesa —murmuró con la voz ronca de recién despertado—. ¿Cómo amaneció mi buena chica? —Verde… y un poco adolorida, en el mej

