Capítulo 2 Al cerrar la puerta silenciosamente tras de mí, me apoyé en ella aturdido. Mi mente está hecha un lío, sin saber qué acaba de pasar. Me quedo allí parada contra la puerta fría durante varios minutos, con el uniforme escolar hecho jirones pegado al pecho desnudo, y la cabeza dando vueltas mientras intento asimilarlo todo. No sé exactamente cuánto tiempo estuve allí, sumida en esa confusión, hasta que el golpe de papá en la puerta me sacó de mi trance. —¡Aria! —ladró papá mientras golpeaba con firmeza la puerta—. ¡Métete en la ducha ahora mismo! Dejé caer lo que quedaba de mi ropa y me dirigí a la bañera, abrí la ducha y me metí dentro. Me lavé, me froté el cuerpo con el jabón, pequeñas lágrimas corrían ahora por mis mejillas mientras la realidad comenzaba a hacerse presente e

