La cena fue pura electricidad. Las tres sentadas alrededor de la mesa, con velas encendidas y el vino corriendo. Las tres apenas probaron bocado, y el vino subió la intensidad, el deseo, las ganas. —Lena, ¿sabes que llevamos un buen rato queriendo follarte, aquí mismo, verdad? —dijo Sara. —Y yo que lo hagáis, sentirme vuestra, que me rompáis….joder. Sara no esperó más y se levantó hacia Lena, agarrándola y llevándola a la alfombra mullida delante de la chimenea. Vicky las observaba desde su silla, abriendo sus piernas y bebiendo vino, reservándose. Las chicas se desnudaron la una a la otra mientras se besaban y comían la boca. Puro placer lésbico, comenzando a sudar por el calor de la chimenea y el calor de sus coños. Sara no perdió el tiempo y comenzar a frotar el coño de Lena, arran

