Doña Gloria con Cristian siguieron buscando desesperadamente, al mismo tiempo que Emma cuando se encontró con su madre al sentir que perdía fuerzas al tener todo su brazo lleno de sangre; sollozando de dolor. Se acercó para verla sorprendida, auxiliando, pero no se dejaba por la preocupación de saber el paradero de la pequeña Marisol. — No importó, estaré bien, pero ella no — Manifestó intentando soltarse del agarre de su madre — Marisol me odia, ahora cree que le estaba ocultando la verdad. — No es así, apenas la encontremos podrás contarle tu versión — Mencionó intentando calmar a su hija —, Al igual que debes escuchar a Cristian — Confesó mirándola a los ojos, quien evitaba su mirada. — No quiero saber nada de ese hombre que solo jugó nuevamente con nosotras — Dijo teniendo sus ojo

