Emma apuntaba con nervios, colocando su dedo en el gatillo mientras miraba fijamente a Oliver quien cogió el arma con su mano colocándola en su pecho con una sonrisa de superioridad. Sabía que Emma no era capaz de matar ni a una paloma, confirmándolo para quitarle el arma y apuntar hacia ella, quien con nervios siguió mirándolo fijamente porque no iba a morir humillada, si no de pie como la buena mujer que era. Pensaba en su pequeña Marisol, solo quería protegerla de todo el mal que pudiera rodearla especialmente el que ella misma trajo a su vida, como Oliver. — Si no quieres que Marisol pague las consecuencias, te espero mañana — Afirmó bajando el arma —, Te enviare la ubicación y hora por mensaje de texto — Manifestó guardando la pistola. — ¿Por qué te vas a meter con la niña? al

