Habían pasado quince días, donde Oliver había salido a los cuatro días del hospital para ser atendido en la casa de Emma, allí tenía todos los cuidados necesarios hasta de su suegra, porque sabía que debía llevar la fiesta en paz al menos mientras averiguaban algún secreto de Oliver, la pequeña Marisol estaba bastante emocionada con ser pajecita del matrimonio que se realizaría en dos días, exactamente. Doña Gloria, decidió salir a caminar con Emma quien ya no necesitaba las ayudas de las muletas, logrando caminar perfectamente con sus dos piernas solo faltaba que terminaran de llegar los recuerdos a su mente, aunque existía la posibilidad de que nunca más volvieran, quedando en el olvido. — ¿Estás emocionada por tu matrimonio? — Preguntó su madre, mientras se sentaban en las sillas de

